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Actualizado 12/08/2017

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HISPANO - ARGENTINA (H.A.F.D.S.A. Capital Federal)

 

 

En 1929 el Dr. Arturo Ballester Janer (abogado) y su cuñado el Ingeniero Eugenio Molina fundan Hispano-Argentina Fábrica de Automóviles Sociedad Anónima, con el propósito de armar automóviles y camiones Hispano-Suiza, como así también fabricar piezas de repuesto para los mismos y vehículos de otras marcas.

HAFDASA estaba ubicada en la calle Campichuelo 250 de la Capital Federal, donde contaba con amplias y modernas instalaciones para la época. Años más tarde fue designado Director-Gerente de la misma el Ing. Carlos Ballester Molina (1900-1964), quien había nacido en Argentina, representando un importante aporte técnico para la empresa por su dinamismo y su especial interés por los motores diesel, tanto en su aplicación en automotores como en lanchas y aviones.

En los comienzos de su producción Hispano-Argentina fabricó ómnibus y micros provistos de un motor naftero de 90 HP totalmente maquinado en la fábrica, los moldes y fundición se encargaban a firmas de la plaza con tecnología de fabricación enviada desde la empresa, los carburadores, motores de arranque y aros de pistón eran de procedencia extranjera.

En 1934 se inicia la producción de motores diesel con patentes argentinas, centenares de motores fueron utilizados en camiones, micro-ómnibus y grandes ómnibus.

         

              Hispano-Argentina camión                                                    Hispano-Argentina chasis (archivo general de la Nación)

         

Hispano-Argentina Ómnibus

Hispano-Argentina era proveedor de armas para el Ejército, fabricante de camiones, ómnibus y automóviles, a menos de 10 años de su fundación producía el 40% de la demanda de camiones de más de 4 toneladas.

El 8 de julio de 1938 Carlos Ballester Molina decía “Los motores de ciclo diesel que se destinan para ómnibus, camiones, lanchas y generadores, son de una potencia de 75 a 95 HP de cuatro cilindros y 145 HP de seis cilindros. Su construcción está amparada por una serie de patentes nacionales que atañen a los órganos principales, como ser el material de las culatas de cilindro, los cilindros y dispositivo de arranque”.

Uno de los motores fue sometido a una rigurosa prueba de 200 horas de funcionamiento continuo bajo el control de los representantes del Ejército,  de la Armada y Yacimientos Petrolíferos Fiscales, con excelentes resultados.

Los establecimientos de Hispano-Argentina contaban con alta tecnología en la fabricación y tratamientos térmicos de resortes, piezas fundamentales en la industria de las armas, manteniendo las medidas y deformaciones similares en cada pieza.

Las máquinas herramientas utilizadas eran a comando individual con adaptaciones mediante dispositivos realizados en los propios talleres y algunas de creación propia como ser la empleada para el rayado interior de los cañones de las armas. HAFDASA contaba también con bancos de rodaje y pruebas de motores.

En diciembre de 1937 se realizó en Buenos Aires el Salón del Automóvil donde tuvo su stand Hispano-Argentina, en los medios de la época se resalta la evidencia del progreso de la industria local, en referencia a los productos exhibidos por la empresa.

En 1938 se desarrolla el primer camión–tractor, un vehículo pesado de 3 ejes con sus 6 ruedas motrices, todas sus partes vitales fueron construidas en Buenos Aires: chasis, ruedas, neumáticos, cámaras, transmisión, block de cilindros, pistones, cigüeñal, bielas, con excepción de la bomba inyectora.

El “Criollo”, como se denominó al camión tenía la posibilidad de desarrollar una fuerza de arrastre de 200 toneladas en primera, podía desplazarse con carga a 60 Km/h, disponía de 6 velocidades hacia adelante y 2 hacía atrás.

El vehículo fue probado en maniobras militares realizadas en Concordia (Entre Ríos), arrastrando piezas de artillería pesada con su dotación de municiones y personal (23/24 hombres con todo su equipo), atravesando vados de más de 1 metro de agua, trepar barrancos, su potencia le alcanzaba para sacar de un lodazal 3 camiones de 3 a 4 toneladas cada uno, cabe señalar que causó admiración su bajo consumo de combustible, durante el mes que duraron las maniobras se utilizaron 1.500 litros de gas-oíl.

      

Hispano-Argentina 6x6 (denominado Criollo Grande)

 

HAFDASA para fines de los años 30 había logrado alta tecnología y confiabilidad de sus motores diesel, este hecho impulsa a Carlos Ballester Molina a realizar un automóvil con motor diesel de 150 HP con chasis de camión alivianado, con ruedas más pequeñas, con el cual corrió en 1938 de Buenos Aires a Rosario 1.200 Km, haciendo promedios parciales de hasta 183 Km/h.

      

Carlos Ballester Molina con el Hispano-Argentina que batió el record de velocidad con motor diesel

Después del éxito obtenido por el motor diesel y el record de velocidad logrado por Carlos Ballester Molina, quiso afirmar su teoría a cerca del éxito que tendría en el futuro la motorización diesel y construyo 2 prototipos de automóvil de paseo equipados uno con un motor de 6 cilindros (D.3) de 150 HP y el otro con motor de 4 cilindros (D.1) de 75 HP de potencia.

El vehículo dotado con motor D.3 de líneas sumamente avanzadas para la época fueron proyectadas por el afamado carrocero Fortunato Francone, el chasis era de generosas  dimensiones para soportar el peso del importante motor de 150 HP, con suspensión reforzada lo que le permitía absorber las vibraciones del motor, pero en detrimento de la amortiguación en los desniveles del terreno, el motor era bastante silencioso comparándolo con otros motores diesel instalados en otros  vehículos de entonces, Ballester Molina sostenía que la ignición producida después de la cámara de combustión proveía un torbellino de aire que permitía realizar una combustión suave  y evitaba el pistoneo característico de los primeros motores diesel.

Ese primer auto fue presentado al Presidente de la Nación Roberto M. Ortiz, que lo adquirió con destino a la presidencia, desconociéndose su destino final.

El otro prototipo equipado con el motor de 4 cilindros, un tanto más pequeño en tamaño y con líneas más acordes a la tendencia estilística de los años 30 fue vendido a una empresa de Capital federal

Existen versiones que ambos autos fueron desguazados.

        

Hispano-Argentina 6 cilindros Diesel                                                                         En la explanada de la Casa Rosada

        

Líneas aerodinámicas del Hispano-Argentina 6 cilindros

Hispano-Argentina 4 cilindros diesel

         

 

El último de los automóviles producidos por Hispano-Argentina fue un auto del tipo utilitario de construcción económica, con la idea que resultara accesible para gran parte de la población fue denominado P.B.T.

El P.B.T. tenía un motor similar a la motocicleta alemana Zundap de 2 cilindros opuestos refrigerado por aire del tipo 4 tiempos con válvulas a la cabeza, ubicado en la parte trasera, de una cilindrada de 550 cc del tipo cuadrado (70 x 70 mm) y 22 HP a 5.500 rpm de bielas montadas sobre rodillo y cigüeñal sobre rulemanes. Para la transmisión utilizaba una caja de cambios en bloque con el motor de 2 velocidades.

Su chasis era de largueros rectos con eje rígido en el tren delantero y suspensión independiente en el trasero con frenos accionados por cable, se presume que alcanzaba una velocidad de 95 a 100 Km7h y un reducido consumo de 5 litros cada 100 Km.

La carrocería de chapa y techo de lona contaba con líneas agradables con inspiración Volkswagen y Tatra de la época.

Llegaron a fabricarse y vendido algunas unidades (se calcula que alrededor de 20).

Con el inicio de la 2ª Guerra Mundial se elimina la posibilidad de encarar una producción seriada, ya que no se obtenían adicionales ni maquinaria de avanzada y materia prima producto de la contienda bélica.

         

Presentación del PBT                                                                                    Arturo Ballester y Carlos Ballester Molina junto al PBT

 

Los motores preparados para incorporar al P.B.T. fueron utilizados más tarde para producir motobombas portátiles para el servicio de Bomberos, donde se transforman a refrigeración por agua aprovechando una derivación del agua absorbida e impulsada por la motobomba.

La serie de motores P.B.T. variaba entre los 12 y 45 HP, llegándose incluso a dotar a uno de ellos de un dispositivo especial para utilizarlo en aviación.

HAFDASA produjo también motores fuera de borda “Surubí” para el Ejército Argentino y motores marinos diesel con potencia una potencia de 90 y 120 HP para la Armada Argentina.

La actividad industrial con respecto a automóviles y motores se paraliza y HAFDASA continúa fabricando armas de excelente calidad hasta 1961 cuando se produce el cierre total de la empresa.

 

*Datos y fotos Santiago Tavella Madariaga Revista Magnum - Federico B. Kirbus - Archivo general de la Nación

 

 

 

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